La correcta alimentación de las personas mayores es probablemente el aspecto del que más se cercioran sus familiares antes de escoger por una residencia de mayores u otra.

No solamente porque una buena alimentación es necesaria para una calidad vida elemental, sino porque el impacto de la malnutrición en este grupo de población supone, tanto si se trata de personas sanas o con patologías establecidas, un mayor riesgo de contraer enfermedades e incluso de mortalidad.

La alimentación en las residencias de mayores

En la alimentación en las residencias de mayores, los menús deben ser elaborados específicamente por dietistas y nutricionistas de la empresa responsable del catering de la residencia.

Éstos deben de proporcionar una alimentación correcta, equilibrada y adaptada a las distintas necesidades nutricionales de los ancianos. Además, los menús deben ser compatibles con cualquier tipo de alérgenos, como para los celíacos o los diabéticos.

alimentación mayores

Para ello, conviene seguir algunas recomendaciones básicas relativas a la nutrición.

Consejos

  • La dieta debe ser variada para asegurar que contenga todos los nutrientes necesarios.
  • Hay que reducir el consumo de grasas saturadas (carne roja y embutidos) y aumentar las grasas con ácidos esenciales omega-3 y omega-6, contenidos en ciertos pescados (salmón, sardinas, etc.).
  • También hay que incrementar el consumo de grasas vegetales, preferiblemente mediante el consumo de aceite de oliva. Hay muchos alimentos envasados en cuya composición se mencionan los aceites vegetales, pero sin especificar su procedencia, ya que puede tratarse de aceites de coco, palma o palmiste, que tienen un alto contenido en grasas saturadas.
  • La leche y los derivados lácteos hay que tomarlos desnatados o, en todo caso, semidesnatados.
  • Es importante aumentar el consumo de frutas, legumbres, verduras y cereales, dado su elevado contenido en nutrientes importantes (vitaminas y minerales) y fibra, esencial para mantener la motilidad intestinal y evitar el estreñimiento.
  • Es necesario aumentar el consumo de calcio (lácteos) y vitamina D.
  • Se debe limitar el consumo de sal y azúcar (dulces).
  • Ingerir mucha agua a lo largo del día, preferiblemente fuera de las comidas y en pequeñas cantidades.